La diferencia entre la hipoteca inversa y la hipoteca normal es que en la primera el importe concedido en el préstamo no se entrega al cliente de una sola vez, sino que habitualmente se hace en pagos mensuales.

La hipoteca inversa es un tipo de préstamo, y como todos los préstamos, su solicitud conlleva una serie de gastos de gestión y registro. Estos gastos son mucho más reducidos que en las hipotecas normales y son pagados por la entidad que concede el préstamo, que adelanta las cantidades que posteriormente serán deducidas del importe a entregar al cliente.

Requisitos importantes:

  •   Ser mayor de 65 años.
  •   La vivienda que sirva de garantía debe ser la vivienda habitual.

El importe mensual que el dueño de la vivienda percibirá depende de tres factores: el valor de la vivienda, los intereses pactados y la edad del solicitante. La duración de estos pagos mensuales puede ser indefinida, hasta que el solicitante fallezca, o pactarse por un periodo de tiempo concreto. En caso de fallecimiento, los herederos podrán optar por vender la vivienda o establecer un nuevo préstamo hipotecario para continuar teniendo la propiedad.

Dos datos interesantes que no hay que olvidar son: que la propiedad sigue siendo, en todo momento, del titular de la vivienda, y que las cantidades recibidas mensualmente no han de incluirse en la declaración de la renta como ingresos.

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