Conoce qué préstamos rápidos puedes contratar para hacer frente a gastos imprevistos.

Uno de los productos que ha aparecido en los últimos años con fuerza es el microcrédito. Es importante no confundirlo con el llamado crédito rápido. En ambos la concesión suele ser rápida, pero la cantidad concedida, el plazo de devolución y la finalidad normalmente son diferentes.

Los prestamos rapidos habitualmente tienen como finalidad hacer frente a gastos imprevistos de importe considerable, por ejemplo, una reforma del hogar. Los microcreditos, por el contrario, son concesiones más reducidas, normalmente hasta 3000 euros, y se conceden de forma casi inmediata, sin preguntas y sin papeleos: resuelven un problema de liquidez temporal o puntual y de rápida recuperación (normalmente al cobro de la siguiente nómina).

Hay que tener muy claro el motivo por el que necesitamos solicitar cualquiera de estas dos financiaciones. Solicitar un microcrédito para solucionar un problema que se prevé solventar en 3 o 4 meses y que implica renovar mes a mes el producto solicitado, hará que el cobro de las comisiones dispare el coste de la financiación. Mejor será pedir un préstamo rápido que facilite la devolución a más largo plazo y, por tanto, con un menor coste de los intereses.

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