Es tal el interés por que el euro permanezca débil, que los inversores son capaces de celebrar un recorte como el que ayer llevaba a la divisa europea por debajo de los 1,11 dólares, aunque la caída se debiera en buena medida a la inquietud por el creciente riesgo de impago de Grecia. Las ventas golpearon a la deuda y a la Bolsa helena, pero en el resto de la región primaba el optimismo por la situación del euro, que ha cedido más del 3% frente al dólar en sólo tres días. Los inversores, no obstante, se mostraron ayer más cautos que en las jornadas precedentes. Tras las últimas alzas, preferían esperar a conocer las actas de la Fed –por su previsible impacto en el mercado de divisas– antes de mover ficha. Esta prudencia se reflejaba también en los bajos volúmenes de negocio, hasta un 25% inferior a la media reciente.

El Ibex fue el índice más alcista en la eurozona, al anotarse un 0,66%. Alcanza los 11.574 puntos, su nivel más elevado desde el 28 de abril. Acumula tres días al alza, en los que ha repuntado un 2,27%.

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