El Gobierno está preocupado por uno de los mayores problemas que acechan a la economía en España: la escasez de los préstamos. A parte de ser un problema que lo sufren empresas y particulares, esta escasez es grave porque es un elemento clave para apoyar la incipiente recuperación económica y por tanto, podría retrasarla.

Según el BCE (Banco Central Europeo), España es uno de los países de la eurozona donde más se limita la concesión de préstamos, donde las pequeñas y medianas empresas son las que lo tienen más difícil después de las griegas. Estas dificultades amenazan con deteriorar el entorno empresarial. Las cajas nacionalizadas son las que más han restringido los préstamos, impulsadas por la necesidad de reducir balance, obtener financiación y cumplir las necesidades de capital.

El próximo año no habrá cambios notables a este respecto: ni aumentará la oferta de préstamos, ni la demanda, ya que las familias españolas, que presentan tasas de paro sin precedentes históricos y gran necesidad de recuperación, no podrán afrontar el encarecimiento de la financiación debido al aumento de los diferenciales y al acortamiento de los plazos de devolución.

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